El sistema eléctrico español está organizado en tres niveles básicos. Los productores, los distribuidores y los comercializadores. Esta distinción tiene origen en la directiva de la Unión Europea sobre el proceso de liberalización de la electricidad vigente desde el 1 de julio de 2009, cuyo objeto era impulsar la competitividad en este sector. De esta manera se intentó abrir el mercado a nuevos competidores que produjesen un incremento de competitividad, y por tanto, de reducción de precios de la electricidad de cara al consumidor final.